Smoothies para el Alma

 

“¿Cuál es su hobby?”

¿Cuántas veces nos han preguntado eso para aplicaciones a proyectos o trabajos? O incluso ¿Cuántas veces nos los ha preguntado alguien a quien estamos conociendo? Estoy segura que muchas veces a lo largo de nuestras vidas nos han hecho esa pregunta – ¿Y qué hemos contestado? En mi caso, nunca le di mucha importancia al tema, hasta que un día realmente lo llegué a necesitar.

Hay algo sobre el acto de pelar, cortar y picar en la cocina que me encanta y me relaja.

image-5
Foto: Celia Camacho 
Cortar trocitos de frutas y verduras me permite estar en un lugar donde no hay espacio para otros pensamientos, que no sean los de disfrutar de hacer cortes ordenados y simétricos – con colores que se complementen o se mezclen, creando una paleta natural que despierta mis sentidos. Es una experiencia mental y sensorial que logra desconectarme de lo exterior para conectarme con lo interior.

Por alguna razón, que seguramente tiene explicaciones psicológicas, el acto de cortar sobre una tabla – preferiblemente de madera – me brinda una sensación de calma y concentración. Logro enfocar mis pensamientos en una sola cosa, y en el proceso disfruto de una experiencia que me genera felicidad. Hay algo en el sonido de cada corte sobre la tabla mientras el cuchillo atraviesa distintas texturas, que crea ritmo; hay algo en los colores que crea imágenes; hay algo en los olores que me transporta a saborear en mi mente los platillos y me hace salivar. Y sobre todo hay algo en el orden de cada corte que me tranquiliza. Me desconecto de todo y me mente se enfocan en un solo objetivo: el placer de crear. 

Processed with VSCOcam with f1 preset
Foto: Celia Camacho 
Quizás algunos se identifican bien con estas sensaciones; sobre todo si les gusta cocinar y lo hacen por placer. Quizás otros no lo han experimentado desde ese punto de vista o simplemente no son de los que se dedicarían a la cocina para relajarse. Y pues sí, es cuestión de gustos, como lo son los muchos otros pasatiempos que hay para cada tipo de persona. Para mí, el cortar frutas y convertirlas en mezclas llenas de color es un hobby. Y no solo me quedo con el pasatiempo de preparar batidos, sino que le sumo a eso todo otro mundo creativo, que es el del food styling (o estilismo culinario) y la fotografía – otras dos actividades que me apasionan. Y así: crear, preparar, y fotografiar smoothies se ha convertido en un escape de la vida conectada con el mundo exterior y me ha permitido dedicarle tiempo a las cosas que me dan placer –  me ha ayudado a tranquilizar la mente y sobre todo a sanar el alma y el corazón.

Processed with VSCOcam with 8 preset
Smoothie bowls de banano, piña, mango y brotes de espinaca licuado con leche de coco – Foto: Celia Camacho 
En mi caso puedo atribuir estos gustos a dos cosas principalmente. La primera, es que nací en un hogar donde la cocina y la comida han sido siempre parte central de nuestras vidas. Con abuelas con una “cuchara” exquisita y padres que heredaron los mismos talentos y se dedican al negocio de la comida – pues podríamos decir que, es algo con lo que he crecido “por default”. Pero la otra razón es que soy una persona con un  nivel leve de Trastorno Obsesivo Compulsivo: Me gusta el orden – Me gusta que las cosas tengan una secuencia lógica (mi lógica), que vayan en orden de colores, por orden de tamaños y por orden de lo que necesite ser para verse ordenado. 🙂 Así siempre ha funcionado mi mente y así canalizo esas emociones o ansiedades.

Processed with VSCO with 4 preset
Mis lápices de colores y el orden en el que me gusta tenerlos. Foto: Celia Camacho 
La afición de crear batidos y mezclas con plantas, frutas y semillas empezó hace aproximadamente 2 años. Estaba pasando por una crisis personal donde trataba de descifrar a qué quería dedicarme realmente en mi vida. Acababa de independizarme con mi propia empresa y estaba aún con dudas de si lograría salir adelante con ese proyecto. Recuerdo que todo el estrés me bajó las defensas y me enfermé de una gripe que no se me curó sino hasta veinte días después, y para colmo a esto se le sumó una decepción amorosa que me generó ansiedad y depresión.

A pesar de todos esos problemas, tenía la fortuna de estar produciendo un evento internacional que me daría más adelante mucha proyección y experiencia, pero que en su momento me generaba mucha presión, provocándome aún más estrés.

Sí, soy una persona que ha sufrido de ansiedad. Quizás no es tan obvio para quienes no me conocen a fondo. Definitivamente no es lo primero que publico en mis redes sociales o lo primero que cuento cuando conozco a alguien. Pero definitivamente soy una persona que ha batallado con episodios de ansiedad en su vida y que incluso, la han dejado postrada en una cama por días sin poder funcionar normalmente.

Recuerdo entonces que en aquellos días, luego de un día lleno de reuniones y trabajo, con muchos pendientes por delante y la cabeza llena de preguntas y el corazón “apachurrado”, llegué a mi casa con una crisis de pánico – la primera que me daba en mi vida. Llegué con dificultades para respirar, no podía quedarme quieta, la cabeza no paraba de “patinarme” en los mismos pensamientos, tenía náuseas y me sentía mal en general. Mi mamá me ayudó preparándome un té y a mantenerme tranquila hasta que pasó todo y me quedé dormida.

img_2416
Foto: Celia Camacho 
A la mañana siguiente, como por un impulso divino, me desperté tempranito y fui a la cocina, decidida a no querer ver mensajes en el celular y a dedicarle unas horas a algo que me hiciera sentir bien y que me desconectara de pensamientos negativos.

Tomé unos mangos y piñas cosechados en mi casa (gracias a que mi mamá tiene como hobby sembrar y cultivar) y me dispuse a pelarlos y cortarlos.

 

Recuerdo mi mente diciendo: “la piña en triangulitos y los mangos en cuadritos”. Busqué inspiración y recetas en internet y comencé a crear mezclas con distintas frutas, plantas, ajonjolí azucarado, con leches de almendra y coco, con agave, semillas de chía y ralladura de coco, en fin… Todo empezó ahí y las posibilidades eran infinitas.

Mis primeros smoothies los compartí con mis papas y me fue muy bien – cucharada a cucharada, sorbo a sorbo entre los tres nos terminamos esos primeros batidos de frutas en cuestión de minutos

Eso me animó a seguir creando e incluso, a empezar a compartir con amigos. De tal manera que mi pasatiempo generaba también la posibilidad de socializar y abrirme al mundo con algo que me divertía hacer – incluso a través de las redes sociales con una cuenta que eventualmente abrí en Instagram para compartir las fotografías y los ingredientes que usaba.

Processed with VSCOcam with c1 preset

Ese primer paso que di aquella mañana se convirtió en una actividad que me impulsaba a tener tiempo de calidad a solas, permitiéndome hacer cada día una pequeña obra llena de colores y sabores. Cada vez que podía, disfrutaba de las cosechas, del proceso de compras y selección de productos – hasta que todo eso, poco a poco, me ayudó a que pasara el tiempo de manera inadvertida, y que mi mente comenzara a dejar de preocuparse y mi corazón empezara a sentirse en paz y armonía nuevamente.

Y así… de un momento de crisis, surgió una necesidad y como por instinto de supervivencia mi mente reaccionó y decidió cortar patrones negativos y dedicarse tiempo de sanación.  Creo que he tenido la bendición de tener a Dios en mi vida, quien me ha enseñado a ser una persona con mayor conciencia de si misma, para aceptar e identificar una situación difícil y saber que no soy perfecta, y que no puedo con todo. Creo que Dios nos regala esos momentos de entendimiento pero está en nuestras manos actuar y tomar decisiones que nos llevará por mejores caminos y experiencias de vida.

Con esta historia, espero poder ayudar a quienes no han logrado encontrar cómo canalizar sus preocupaciones y que sirva, quizás, para animarles a hacerse un auto análisis de su propio tiempo.

El animarles a tener un hobby no es necesariamente solo para aliviar ansiedades o tristezas, sino para que se pregunten, cuáles son las cosas que más disfrutan hacer y contestarse honestamente – ¿Qué tanto tiempo estamos dedicándole a esas actividades para vivir más en equilibrio y armonía?

Espero que sus respuestas les lleven a una vida más positiva 🙂

img_2425
Foto: Celia Camacho 
Nota: Para lista de ingredientes y más fotografías, pueden seguir la cuenta @Nomliciouss en Instagram 🙂

 

 

 

 

Anuncios

2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Hola Celia, como siempre muy buenos tus post y sobre todo te ayudan mucho a reflexionar sobre la vida misma. Me gusta mucho en este post el enfoque que le das para salir adelante haciendo cosas que te apasionan, creo que es una da las formas mas efectiva de no pensar solo en cosas negativas de la vida, si no, en ver lo bueno que tiene esta vida marillosa que dios nos dio. Por ejemplo en mi trabajo hay muchos de mi compañeros que no les agrada mucho el trabajo que realizan y son todo negatividad y quejarse por todo. Pero ellos siempre me dicen porque siempre estas positivo o entusiasmado con las actividades del trabajo? y les contesto, si las cosas las haces con gusto, con pasion y con entusiasmo, siempre saldran lo mejor posible y sobretodo contagiaras a los demas esas buenas vibras y seras reconocido ademas como una persona ejemplar, y en mi caso que trabajo en difundir la educacion universitaria , podes cultivar en los jovenes muchos buenos valores y positivismo hacia los retos de la vida. Bueno te felicito nuevamente por tu post y espero poder leer muchos mas de tu autoria. Cuidate y un abrazo grande para ti celia. saludos y felicidades.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s